TECNOLOGÍA HUMANIZADA
En estos días recientes, algunos se han visto alarmados ante
las previsiones difundidas por un prestigioso gabinete de estudios, en el que
afirmaban que en un plazo aproximado de 20 años los robots sustituirán el 30%
de los puestos de trabajo ocupados actualmente. Realmente, era previsible: la tecnología
desde sus inicios, ha permitido reducir los trabajos penosos y peligrosos para
el ser humano. Desde las palancas y poleas de la antigüedad a los telares
mecánicos y máquinas de vapor que, fueron el origen de la primera Revolución Industrial, pasando por la electrificación y motorización de la Segunda a
principios del pasado siglo y la reciente Tercera revolución apoyada en la
electrónica y tecnologías de comunicación. Todos estos avances, junto a la
contribución de la ciencia médica, han
venido a contribuir en la mejora de las condiciones de trabajo y salud en los
personas y en aumentar nuestra esperanza de vida en más de 40 años en este
último siglo.
En esta vorágine actual, ya estamos viviendo la Revolución
4.0, la de la robotización y la gestión sostenible, la de sustitución de mano
de obra en tareas repetitivas o insalubres y la de la lucha por los recursos
naturales en un mundo cada vez más poblado y más longevo. Si no queremos vernos
desplazados en esta evolución, tendremos que adaptar la forma de trabajar por
nuevos modelos
De todos modos en nuestra región, al no haberse incorporado
a la industrialización por diferentes causas, no debería perder el tren de la
digitalización pues ésta va a marcar el hecho diferencial en un mercado
globalizado: aquellos que tenga presencia en la world wide web, tengan bien depurados los procesos y sean ágiles a la hora de adaptarse a las necesidades de los consumidores, será quienes podrán competir con posibilidades de éxito, independientemente de si se encuentra úbicado en Logroño o en pueblo de la siberia extremeña, siempre y cuando tengamos una conexión a internet de banda ancha.
La lucha por el dominio del 5G está siendo y será cruenta, no en vano el poder que arroga a aquél que posea el control de dicha tecnología será el bien más valioso: nuestros datos, nuestos gustos y aficiones que, combinados con la geolocalización y/o face id, podrá sugerirrnos ofertas locales a nuestro móvil, datos médicos y físicos, vehículo que conducimos, hábitos horarios, etc. que conforman parte de ese big data , que no son más que un monton de datos procesados y listos para ser usados por empresas con fines comerciales u otros menos banales.
Pero no pensemos únicamente en los daños colaterales que cierta tecnología pueda suponer mal empleada, también supone poder disponer de atención médica inmediata en lugares remotos donde sería imposible llegar a tiempo, supone utilizar la impresión 3D para fabricación de prótesis humanas allá donde se necesite para minimizar en algo los daños sufridos en algún lugar del mundo e incluso evitar los accidentes de tráfico mediante los sistemas de conducción autónoma dotdos de capacidad de procesamiento y reacción superiores a los de cualquier ser humano.
Es por ello que debemos estar siempre presentes y vigilantes en este proceso irreversible de automatización y digitalización, evitando los sesgos en los programas y democratizando el acceso a la redes que permitan la igualdad de oportunidades seamos de donde seamos, solo así podremos asegurar la no discriminación de las zonas rurales, desfavorecidas en las anteriores revoluciones industriales y promover la infraestructura que permita el acceso a la nueva revolución del conocimiento en red.
Recuerdo aquella estrofa de El Último de la Fila en "canta por mí":
"Un día color de melocotón,
cuando todos seamos libres,
cuando las piedras se puedan comer
y ya nadie sea más que nadie ,,,
La lucha por el dominio del 5G está siendo y será cruenta, no en vano el poder que arroga a aquél que posea el control de dicha tecnología será el bien más valioso: nuestros datos, nuestos gustos y aficiones que, combinados con la geolocalización y/o face id, podrá sugerirrnos ofertas locales a nuestro móvil, datos médicos y físicos, vehículo que conducimos, hábitos horarios, etc. que conforman parte de ese big data , que no son más que un monton de datos procesados y listos para ser usados por empresas con fines comerciales u otros menos banales.
Pero no pensemos únicamente en los daños colaterales que cierta tecnología pueda suponer mal empleada, también supone poder disponer de atención médica inmediata en lugares remotos donde sería imposible llegar a tiempo, supone utilizar la impresión 3D para fabricación de prótesis humanas allá donde se necesite para minimizar en algo los daños sufridos en algún lugar del mundo e incluso evitar los accidentes de tráfico mediante los sistemas de conducción autónoma dotdos de capacidad de procesamiento y reacción superiores a los de cualquier ser humano.
Es por ello que debemos estar siempre presentes y vigilantes en este proceso irreversible de automatización y digitalización, evitando los sesgos en los programas y democratizando el acceso a la redes que permitan la igualdad de oportunidades seamos de donde seamos, solo así podremos asegurar la no discriminación de las zonas rurales, desfavorecidas en las anteriores revoluciones industriales y promover la infraestructura que permita el acceso a la nueva revolución del conocimiento en red.
Recuerdo aquella estrofa de El Último de la Fila en "canta por mí":
"Un día color de melocotón,
cuando todos seamos libres,
cuando las piedras se puedan comer
y ya nadie sea más que nadie ,,,